Usada como instrumento de guerra, la violencia sexual contra las mujeres sigue siendo una pesadilla para cientos de familias víctimas del desplazamiento forzado.
La Defensoría del Pueblo reveló que dos de cada 10 mujeres que fueron obligadas a abandonar sus tierras, argumentan la violencia sexual como causa del desplazamiento. El 14% de ellas dijo haber sido víctima directa por los diferentes actores del conflicto armado.
La investigación desarrollada por la Defensoría durante dos años indagó entre las poblaciones desplazadas de Cali, Medellín, Cúcuta y Pasto, en donde se atendió a 2.200 mujeres en esta situación y se les consultó sobre los crímenes sexuales en el conflicto.
"La violencia sexual como arma de guerra para control territorial o amedrentar a poblaciones enteras ha estado invisibilizada y ha quedado impune en el país", aseguró María Cristina Hurtado, defensora delegada para la infancia y la mujer.
El número de informes de riesgo del Sistema de Alertas Tempranas (SAT) referidas a este tema casi se duplicó en un año. Mientras que entre enero y junio de 2007 el 37% de las alertas incluyó el riesgo de que mujeres y niñas fueran víctimas de delitos sexuales en manos de grupos al margen de la ley, en lo que va corrido de este año esa advertencia se hizo en el 69% de los casos.
Más datos - La investigación de la Defensoría también pudo comprobar que en los casos de desplazamientos se aumenta exponencialmente el riesgo de ser víctima de una violación o de violencia física. El documento concluyó que tres de cada diez mujeres en esta condición sufrieron maltrato físico durante el desarraigo.
Un crimen no contado - Ocho de cada 10 mujeres víctimas afirmaron que no han acudido a ninguna autoridad para denunciar la violación, por miedo o vergüenza. En algunos casos le han pedido a la Fiscalía que no permita que los ‘paras' que están declarando en Justicia y Paz hablen de esos temas frente a sus compañeros o hijos. Quieren evitar la vergüenza.
Uno de los casos - "Tenía 15 años. En enero de 1997 la guerrilla me violó a mí y a otras 15 mujeres. Una noche llegaron al pueblo (Vega de Cáchira, Norte de Santander) pidiendo comida. Después de que les cocinamos, mataron a los esposos y nos violaron una a una", dice el testimonio de una mujer de 25 años que fue víctima de la situación. (redandi.org)