El BICE, con sus organizaciones socias, establece en colaboración con los gobiernos acciones preventivas y programas alternativos a la encarcelación. Para el BICE, la detención nunca es una solución. Hace falta privilegiar medidas socio-pedagógicas. Promoviendo el dialogo interprofesional, el BICE apoya la implementación de propuestas socio-educativas institucionalizadas.
Para el BICE, la privación de libertad tiene a menudo consecuencias desproporcionadas sobre el niño en relación al delito que ha cometido. Sin embargo, el niño tiene que responder de los actos que ha cometido ante la justicia de su país, pero en el marco bien definido por los instrumentos internacionales relativos a la administración de la justicia y a los derechos del niño (Reglas de Beijing y Convención sobre los Derechos del Niño). El niño detenido sigue siendo un niño y conserva todos sus derechos y toda su dignidad humana. Nunca es una causa perdida. Además, el niño detenido tiene que ser reconocido como sujeto en formación y como actor de su propia libertad.
Por todas estas razones, el BICE trabaja para mejorar las condiciones de detención, poner en libertad a los niños detenidos injustamente, preparar a los niños para su salida de prisión, brindar una educación básica y una formación profesional, renovar el contacto y el dialogo con la familia, asegurar la participación de los jóvenes infractores en la resolución de los conflictos, formar a los profesionales y prevenir los abusos que se cometen, en particular durante la detención preventiva.